1. Vierte agua hirviendo sobre el cuscús en un bol, tapa y deja reposar durante 10 minutos para que se hidrate.
2. Muele las nueces finamente hasta que parezcan polvo. Pica el perejil fresco y machaca el diente de ajo.
3. Añade la sal, el comino, el pimentón y la pimienta negra al cuscús hidratado. Incorpora también el concentrado de tomate, el zumo de limón, el aceite de oliva y el ajo machacado.
4. Amasa la mezcla con fuerza durante 15 minutos hasta obtener una masa compacta y pegajosa.
5. Agrega las nueces molidas y el perejil picado a la masa.
6. Forma pequeñas porciones apretándolas con el puño para dejar la marca de los dedos característica.
💡 Usa menos agua que de cuscús para evitar que la textura quede como un puré.
💡 El amasado es vital para que el grano de cuscús se rompa y la masa sea firme.
💡 Sirve el plato siempre frío o a temperatura ambiente, nunca caliente.
💡 Para comerlo de forma tradicional, coloca una pieza sobre una hoja de lechuga fresca, añade un chorrito de limón o melaza de granada, envuélvelo y cómelo con la mano de un bocado.